FanFiction: La hija del viento - Pity parker. Capitulo VI
Preguntas, respuestas
El sujeto misterioso viajaba rápidamente, en una escoba algo sucia y arruinada. Volaba muy por lo bajo, sus pies casi rozaban las frías olas. A medida que se acercaba a la imponente construcción, fue disminuyendo la velocidad, no quería estrellarse contra el borde rocoso del los muros de contención.
Muy despacio, se fue acercando a una de las ventanas, apenas una simple abertura entre dos grandes ladrillos de piedra.
-Maestro, está ahí?- susurró- Tengo lo que me encargó
-Habla – contestó una voz fría del otro lado de la pared
-Lo que he podido averiguar, es que el joven Malfoy, vive como un muggle, está casado con la amiga de Potter, esa…
-Granger….una sangre sucia – espetó la fría voz detrás del muro con notorio desprecio
-…Si, esa. Y trabaja en un estudio de abogados ayudando a los muggles desamparados y…..y …creo que tienen hijos y creo que….
-Creo no es un respuesta. Eres un inútil – dijo la voz – Haz lo que sea necesario y averigua si también tiene hijos
-Si, si maestro cuanto antes- dijo el joven tratando de disimular el miedo
-Averiguaste algo sobre la maldita que me trajo aquí? -Preguntó la voz
-Maestro, tengo muy poca información, pues nadie la conocía hasta el día de la caída del Amo Voldemort. Según averigüé, llegó al castillo con instrucciones de Dumbledore, y se hizo cargo de dirigir la batalla. También estuvo a cargo de mitigar el levantamiento de los vampiros hace un par de años. Es la mano derecha de Potter, incluso dicen que es mejor que él.
-Ya veo. Ahora vete, y no vuelvas hasta que tengas toda la información que necesito- indicó la voz.
El joven se alejó rápidamente. Esta vez no volvería a fallar, sabia exactamente donde podría hallar la información que necesitaba.
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-Entonces…creo que gano yo...-dijo Arístides riendo mientras mostraba las cartas y una gran sonrisa en el rostro.
-No! No de nuevo….-gritaron todos al unísono
-Te dije mi amor que hoy me sentía con suerte-dijo Arístides guiñándole un ojo a Anna
-Bueno, mejor es que nos vayamos, o nos van a dedicar unos buenos retos – dijo Anna, mientras todos reían- Además, quiero aprovechar que Athenea pasa la noche en lo de tu mamá- y miro a su marido.
-Si, y para agregar mañana salgo de viaje, no me vendría nada mal unas horitas de sueño- acotó Ron mientras bostezaba- Aparte de que Arístides casi me deja sin porotos
Todos rieron
-Y adonde vas ahora?- preguntó Harry
-Voy a la Patagonia, creo que es en Argentina. Allí hay una escuela de magia cerca de Bariloche, con una pequeña ciudad, Balseiro o algo así, así que vamos a abrir una sucursal allá también.
-Que bueno, debe ser lindo Argentina – comentó Ginny- Me parece que nosotros también nos tenemos que ir, no quiero ni pensar lo que habrán hecho los tres vándalos esos que tengo por hijos.
-Jeje…si tenemos casa a donde volver- rió Harry sabiendo que sus hijos de alguna u otra forma siempre terminaban peleando.
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Scorpius se dirigió, pensativo y algo nervioso hacia la biblioteca, sabía que su padre estaría allí, tomando una copa de whiskhy de fuego o algo de brandy, quizás fumando tambien; era lo que hacia regularmente los jueves después del “tenis con los de la oficina”. Suspiró y entró decidido a la sala.
-Papá, por qué no luchas por el amor de Hermione?- dijo con la mirada resuelta
-Jajaja- rió Draco- No sé como pensé que alguna vez te podría engañar con lo del tenis de la oficina. Eres igual que yo a tu edad, o quizás más inteligente aún; yo nunca tuve el valor de enfrentar a Lucius por sus amantes, y mírate.
-Padre – dijo con absoluta seriedad- yo sé que Hermione no es una amante, es la mujer que más amas, inclusive mas de lo que dices que amaste a mi madre. Y creo que debes luchar por ella.
-Hijo, hay cosas que hacemos los adultos que las entenderás algún día. Hermione tiene una vida perfecta, su marido es una buena persona.
-Una buena persona que te odia- lo interrumpió Scorpius
-Quizás me guarde rencor, por los días en el colegio, pero es una buena persona y ellos forman una linda familia- completó Draco- Mi forma de luchar es amarla más cada día, por todo lo que es y hace, hasta por mentir para estar conmigo.
-Pero sería mas una linda familia si nosotros fuéramos parte de ella- espetó el joven- El marido de Hermione se va este fin de semana de viaje; porqué no los invitas a todos a un día de campo en la casa de la abuela en Midsummer?
Draco Sonrió- qué ingeniosos eres hijo!, tienes cada idea que no se de donde las sacas. Cómo te parece que tomarían los hijos de ella eso? O hay algo que me estas ocultando?, porque estas haciendo demasiadas preguntas y planteamientos. Scorpius, dime la verdad, hijo- y lo miró firme
-Los hijos de ella ya saben, bueno al menos Rose, y ella esta de acuerdo conmigo en que deberíamos tratar de ser una familia todos juntos, aunque eso signifique que sus padres se divorcien.
-No lo sé, hijo; simplemente no lo sé, creo que Uds. son muy pequeños para andar metiéndose en estas cosas de adultos, y este no es el mejor momento para hablar de todo esto. Ya veremos mañana, te parece? Vete a dormir que se hace tarde.
-Está bien, pero piensa en lo que te dije, el sábado en Midsummer, día de campo- diciendo esto se marchó.
Mmmm -reflexionó Draco tomando el último sorbo de whiskhy- No suena mal, en verdad no suena nada mal- Y él también se marchó a dormir, mañana tendría un día largo, muy largo.
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La distancia entre Southgate y Finsbury Park era corta, pero este viaje en particular era realmente muy largo.
Un suspiro profundo alcanzo a cortar la espesa tensión que reinaba en el habitáculo del auto. Quizás esta era la respuesta mas difícil que pudiera tener que responder en toda su vida, Hermione estaba delante de su hija, y delante de todos sus miedos; sería la niña su verdugo?
Los ojos vidriosos de Hermione la miraban consternados, como era posible haber creído que la mentira duraría para siempre, era una tonta ilusa. Tendría que enfrentar la realidad, aunque tanto la realidad como el destino y los sentimientos son cosas que no podemos controlar, de hecho ellos nos suelen controlar a nosotros; y la mayoría de las veces el destino le da un toque irónico a la vida.
-Y desde cuando a ti te importan tanto mis problemas o lo que yo sienta por Draco?- atinó a decir Herms para evitar responder.
-Mira mamá, yo a Draco lo quiero mucho, como si fuera un padrino mío o algo así, y sé que es reciproco, él me quiere como a una hija, y no quiero que sufra. Tampoco quiero que sufra papá, pero si sigues haciendo esto, al final vamos a sufrir todos. Lo mejor es que intentes formar un familia con Draco, yo te apoyo.- sentenció Rose
-Mejor volvemos a casa, estas son cosas de adultos, no son temas para hablar con una niña- dijo Hermione, buscando una razón para dar por terminada la conversación.
-Ya no soy una niñita!- contestó enojada la joven- cumplí 16 hace 4 meses, y sé perfectamente de que estamos hablando, me debes una respuesta- y con esto acorraló a su madre.
-Una respuesta, tu quieres una respuesta que ni yo misma sé cual es, si te sirve de algo no es solo sexo- Hermione arrancó el auto.
Los minutos restantes del recorrido fueron en silencio, alguna lágrima rebelde escapaba por el rostro de Herms, estaba dolida y no comprendía aún a su hija.
Mientras que Rose miraba hacia fuera del auto con el codo apoyado en la puerta y los dedos en la boca evitando mirar a su madre. Se había jugado el todo por el todo, sabía que era parte del plan, pero no pensó que su madre se fuera a quebrar de esa manera.
El auto se detuvo frente a la casa de los Weasley. Solo algunas luces estaban encendidas, y en la calle reinaba un absoluto silencio
-Lamento, si te ofendí, no era mi intención, solo quiero lo mejor para las personas que mas quiero- dijo Rose, mientras que abría la puerta del auto y se bajaba.
Hermione se quedo estática mirando el volante del auto. Ante las palabras de su hija reaccionó, se bajó rápido y fue tras de ella. A mitad de camino entre la reja de entrada y la puerta de la casa la alcanzo y tomándola por el hombro la abrazó, y Rose la abrazó también.
-Lo sé, hija, yo también quiero lo mejor para todos, lamento que te involucres en esto. Te quiero mucho- dijo su madre mientras besaba la cabeza de su hija.
Entraron abrazadas a la casa, todos se habían ido, seguramente Ron y Hugo, dormían, ya que todo era silencio. Muy despacio subieron las escaleras y se despidieron con una sonrisa antes de entrar cada una a sus respectivos dormitorios. Mañana sería otro día
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