FanFiction: La hija del viento - Pity parker. Capitulo IV
Those Sweet Words
-Estas lista, amor?- dijo Draco mientras le bajaba el fuego al horno. Seguro tardaría no más de 40 minutos, y no quería que se le pasara la comida.
-Si, ya estoy. Nos vamos? Te voy a enseñar quien es la mejor jugando al tenis – le dijo con una sonrisa tramposa en el rostro
Ambos rieron. Bajaron las escaleras y se dirigieron al auto.
La figura oculta en las sombras los siguió hasta un court de tenis a pocas cuadras del apartamento.
-Que tal, Jimmy, como estas?- dijo Draco al joven de la puerta mientras le estrechaba la mano y discretamente le dejaba 10 euros.
-Sres. Malfoy!, que gusto verlos nuevamente. Ya esta todo listo en la cancha 4, como siempre- dijo Jimmy, sonriéndoles.
-Gracias, nos vemos luego- dijo Draco
Draco y Hermione llegaron a la cancha 4, que como siempre estaba mejor arreglada que ninguna otra. Draco era muy bueno, Hermione tambien, pero él siempre terminaba dándole alguna ventaja, solo para ver a Herms sonreír triunfal.
Reían alegres como si el tiempo, y la realidad no existieran para ellos, como si ese momento fuera su verdad.
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-Oye disculpa- dijo el extraño a Jimmy- ese que entro recién no es…..
-Oh si, el Dr. Malfoy el famoso abogado – dijo el joven, casi sin pensar
-Bonita compañía traía- siguió el extraño
-Es su esposa, verdad que hacen una linda pareja?- seguía Jimmy
-Y él no trabaja por aquí cerca?-
-Si, en el estudio Ellmann. Vaya, tranquilo que si no tiene para pagarle, él no le cobrará. Es un tipo genial. A mi me ayudó con mi casero y además, me consiguió este trabajo- seguía Jimmy sin saber las consecuencias de sus palabras
-Entonces es una buena persona. Debería de hacerle una visita. Gracias chico- y el extraño se retiró raudamente.
El joven que les había seguido en las sombras, estaba agazapado, riendo y frotándose las manos. Este era su momento; el momento que su misión terminaría y le llevara a su amo la información que tanto necesitaba. Ya podía gozar la alegría del maestro cuando supiera todo lo que había averiguado en una sola noche de seguir al joven Malfoy. No solo se vivía como un asqueroso muggle sino que se había casado con la despreciable sangre-sucia de Granger y realizaba tareas comunitarias ayudando a los indefensos, nada más despreciable.
Draco y Hermione jugaron cerca de 30 minutos, para ser más exactos 35. Él era realmente meticuloso y no quería que la comida se le pasara de punto.
Mientras ella guardaba las cosas en el bolso, Draco pagaba. Así de simple se complementaban el uno con el otro, como si llevaran de casados toda la vida. Rápidamente subieron al auto. Algo que a Draco nunca le podía faltar cuando estaba con su Herms, era la música. Le encantaba tararear canciones mientras manejaba, mientras hacia esto o aquello
“So she said what's the problem baby; What's the problem I don't know; Well maybe I'm in love (love); Think about it every time; I think about it; Can't stop thinking 'bout it”, cantaba para Hermione mientras llegaban al departamento.
-El pollo ya casi está, linda. Me voy a dar una ducha rápida- dijo Draco. Se desvistió y tiró toda la ropa por el piso.
-Bueno, yo pondré la mesa y ordenaré- replicó Hermione – y luego me ducho yo, mientras tú terminas de servir el pollo.
La cena transcurrió tranquila, charlaban de trabajo, política muggle y asuntos cotidianos. Terminaron de comer y Herms se puso a lavar los platos de la manera tradicional. Draco rodeo su cintura con los brazos. Mientras que apoyaba su mentón en los hombros de ella, se balanceaba al ritmo suave de “Those Sweet Words” de Norah Jones.
-Porque estas lavando los platos?, tus manos se pueden lastimar o resecar. Y no me gustaría, tienes unas manos muy delicadas y suaves, no son para esto- susurró Draco al oído de Hermione mientras ella le respondía acariciándolo con la punta de la lengua y lo besaba tiernamente.
-Pero tú, hiciste la comida de la manera muggle, por mí. Te tengo que devolver el favor- le contestó ella, inclinando su cabeza para que él le besara el cuello y los hombros con total libertad.
-Preferiría que el favor me lo devuelvas de otra manera- replico él. Su mano tomó uno de los senos de Hermione y lo presionó suavemente
Suavemente sus bocas se fueron acoplando. Mientras las manos de Hermione desabrochaban la camisa de Draco, y él le desabrochaba la pollera. Lentamente se fueron dirigiendo al cuarto, al compás de “You and Me” de Lifehouse.
Censurado-MOSTRAR OCULTAR
Draco comenzó por besarle el cuello y esos hombros pecosos que lo volvían loco. Sin dejar de mordisquearle suavemente el cuello, bajó la mano que le quedaba libre hasta un pecho de Hermione; delicadamente lo presionó mientras que con su otra mano rodeaba la cintura de la castaña y la atraía a su propio cuerpo. Volvió a llevar su mano hasta el pelo de su amante. Fue marcando un surco de besos hasta los pechos de su mujer y al llegar a ellos los succionó y los mordió con cuidado, haciendo que Hermione no pudiera contenerse más. Gimiendo de placer colocó sus manos en la cabeza de Draco, atrayéndola más. Gimió despacio, casi sin notarlo, e inconscientemente movió su pelvis, frotándola suavemente contra el miembro del rubio.
Draco le acarició una pierna, y, delicadamente separó sus muslos. Con mucho cuidado introdujo la mano en la parte más privada de la castaña, y comenzó a mover sus dedos con maestría, arrancándole a Hermione unos desesperados gemidos. Ella colocó sus manos en la nuca del rubio, y locamente le revolvió el pelo devolviéndole el beso apasionado que su Draco le brindaba, ese beso fue aumentando su intensidad, hasta el punto en que no pudieron resistir más. Draco la hizo suya. Comenzó moviéndose lentamente, emitiendo junto con Hermione algunos suspiros. Ella rodeó la cintura de su amor con sus piernas, para que se le hiciera más fácil el movimiento. En seguida, sin darse cuenta aumentaron el ritmo, yendo cada vez más rápido, fundiendo sus cuerpos en uno sólo.
Hermione gemía inconscientemente y abrazaba a Draco con fuerza. Cada vez que él la llenaba, la energía temblaba, se concentraba aún más y palpitaba hasta que al final explotó y se desbordó, como lava caliente, llegando a cada rincón de su cuerpo. Los últimos gemidos, los más locos y frenéticos, quedaron perdidos en un beso. Se quedaron abrazados, perdidos en el mar de sabanas que era la cama por unos largos minutos.
-Será mejor que nos vayamos, no quiero que se me haga muy tarde. Además tengo que pasar a buscar a Rose por tu casa – dijo Hermione, luego de unos minutos en silencio, mientras jugaba con los dedos sobre el pecho de Draco.
-Es cierto, le diste permiso. Mejor vamos en el auto y se vuelven en él. La red flú es peligrosa a estas horas (como en todos lados tambien hay carteristas mágicos)- dijo Draco mientras acomodando el cabello de Herms y besándole la frente
Recogieron el desorden de ropas, se vistieron y se fueron a la casa de Draco. El extraño que los seguía, los acompañó, y luego de ver que entraran, desapareció en la oscuridad. Tenia toda la información que necesitaba.
Dentro de la casa, Rose y Scorpius la habían pasado de maravillas. Terminaron viendo “el quinto infierno”, por que a Rose le gustaban mas la películas de tiros. Mientras jugaban al ping - pong, charlaban:
-Que genial es tu papá, te deja tener un montón de cosas, no mágicas. A mi abuelo Weasley le encanta todo lo relacionado al mundo muggle. Pero como que a mi papa le cansa todo eso- criticaba Rosie
-Bah, no sé. Mi papá cambió mucho luego del divorcio. Yo casi no recuerdo como era antes, pero siempre me dice que de chico Lucius, lo obligaba a odiar todo lo que no fuera de su “categoría”- dijo acentuando en la ultima palabra un gestito como de asco- Y ahora, como que es fanático de todo eso.
-Guacala. Debe haber sido feo ser criado así. Por qué no le dices abuelo como todo el mundo?- preguntó intrigada Rose
-Mi papá nunca me habla de Lucius como si fuera su “papá”, cuanto mucho lo he escuchado decir “mi padre”, con tono despectivo pero nada mas. Creo que no se llevaban muy bien.
Tup tup. Sonó una lamparita ubicada en lo alto de la pared, mientras cambiaba de color
-Ahí llega mi papá. Muy inteligente tu idea de la alarma- dijo el muchacho, dedicándole una sonrisa a su amiga.
-Hagámonos los dormidos, así no nos retan de que nos hemos quedado hasta tan tarde, te parece?
-Si, genial,- dijo Scorpius- Rápido, al sillón.
Ambos se acomodaron rápido, Rose aprovechó para que Scorpius le pasara el brazo sobre los hombros y de esta manera él la pudiera abrazar, prendieron la tele, que no hacia mas que pasar música suave, sin imágenes, (eran las 02 a.m.) y simularon estar dormidos.
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